La banalización de la dermatología

Hoy queremos hacernos eco de un interesantísimo artículo del Dr. Aizpún Ponzán, dermatológo y miembro de la Fundación Piel Sana (de la Academia Española de Dermatología y Venereología).

En él, el doctor Aizpún alerta de que cada vez hay más personas que confunden las afecciones de la piel con una mera cuestión estética, lo que les lleva a pensar que estas afecciones son enfermedades leves que pueden ser tratadas al margen de un especialista. Esto deriva, por desgracia, en un elevado intrusismo que es impensable en otras especialidades médicas.

Nadie trataría con un no especialista una dolencia cardiaca, por poner un ejemplo, y sin embargo acudimos inconscientemente a personas no cualificadas para el tratamiento de nuestra piel. Esta banalización de la dermatología nada tiene que ver con la realidad. Estas graves patologías suponen un serio problema de salud pública a nivel mundial, con millones de afectados. Patologías como, por ejemplo, el cáncer de piel, que ha triplicado su incidencia en la última década, aumentando en España a un ritmo del 10% anual.

Solo un médico específicamente preparado para ello, en este caso un dermatólogo, puede discernir con garantías entre trastornos leves o graves y realizar correctamente un diagnóstico a tiempo, clave para el éxito en la curación. El tratamiento dermatológico, prescrito y controlado por un especialista, es absolutamente imprescindible para obtener un resultado satisfactorio, tanto en el ámbito de la salud como en el de la estética. Solo un diagnóstico precoz puede evitar consecuencias más graves. Y solo sobre la base de una piel sana puede asentarse la belleza.

La piel es demasiado importante como para dejarla en otras manos que no sean las del especialista; la visita periódica al dermatólogo es importante y la consulta inmediata, ante la aparición de cualquier trastorno en la piel, tan fundamental como la que nunca se pondrá en cuestión en otras especialidades médicas. Ayudemos con nuestra difusión y nuestro trabajo a evitar la banalización de la dermatología.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *